LA EFICACIA DE UN GESTO

La peluquería moderna tomó carrera a finales de los años sesenta con la aparición en su panorama de grandes maestros que revolucionaron el concepto de “ir bien peinada”, dotando al cabello de las mujeres y de los hombres de mayor soltura y naturalidad. Para ello se pusieron en valor las técnicas de corte de  pelo basadas en el predominio de la geometría y el uso de la tijera. Hasta entonces los cortes habían sido hechos con navaja y al tacto, es decir como si se esculpiera sobre una masa, dando más importancia al peinado, por lo general más estático, que se hacía a base de marcado con rulos y crepados.

Maestros como; Vidal Sasoon , Jean Luis David, Bruno Dessange, y Danniel Harlow , por ejemplo, guiaron los pasos profesionales de un grupo de jóvenes y entusiastas peluqueros que como yo, por los años setenta, nos propusimos la tarea de cambiar nuestra profesión.

Desde entonces, y a caballo de las enseñanzas de dichos maestros, fui evolucionando mi propia forma  de trabajar hasta conseguir una técnica depurada.

Una  buena técnica requiere de gestos eficaces y sencillos que nos lleven hacia una ejecución perfecta. Desarrollar esos gestos ha sido tarea de muchos años de análisis detallado, combinando aquello que se acoplaba mejor  a mi modo de trabajo de las técnicas de los tan refutados maestros anteriormente  citados, con mis propias experiencias.

Fruto de ese estudio, en mis salones de peluquería se aplica unas técnicas de corte basadas en la perfección geométrica y la rapidez, con las que conseguimos  resultados óptimos para nuestros clientes.